Europa es uno de esos destinos de ensueño, con el que fantaseamos muchas veces poder conocer, especialmente la parte de Europa Occidental que solemos ver más en series y películas. Yo también había soñado desde niña muchas veces poder visitarlo y finalmente en el 2022 pude hacerlo. Les cuento un poquito de cómo organicé mi primer paso por el viejo continente y cómo logré en 12 días visitar tres países y cinco ciudades diferentes, por si les sirve para organizar su propio viaje.
Día 1: Madrid
Desde Latinoamérica muchas veces la opción más cómoda y económica para entrar en Europa es por Madrid, España. En mi caso viajé en un vuelo nocturno con la aerolínea Iberojet, que llegó a mediodía a Madrid, apenas para comenzar a explorar. En ese entonces conseguimos una tarjeta con Orange para poder tener internet en el mismo aeropuerto, sin embargo ahora les recomiendo comprar una e-sim para mayor facilidad. Así una vez que se bajan del avión pueden tener de una vez internet. Yo he usado airalo, pero también he escuchado buenos comentario de holafly.
El primer día en Madrid es para aclimatarse, sobre todo con el jetlag y cambio de horario. Yo recomiendo hacer algo tranqui: caminar por el centro de la ciudad y apreciar su arquitectura y monumentos. En mi caso, nosotros nos hospedamos en un hostel bastante céntrico que nos permitió caminar a conocer Plaza Mayor, el Mercado de San Miguel, la Chocolatería de San Ginés y la Gran Vía. Cerca del Mercado encontramos un bar con una terraza fresquita en donde nos comimos nuestras primeras tapas a muy buen precio, y muy ricas. Nos dimos una vuelta por Primark al caer la noche, solo por conocer la mega tienda y vimos la ciudad iluminarse. Ya a estas horas estábamos muertos del viaje de más de 10 horas que habíamos hecho (y sin poder dormir bien) por lo que nos devolvimos al hostel a descansar.
Día 2: Madrid-Barcelona
El segundo día usamos la mañana para visitar las afueras del Palacio Real y subir a una especie de colina aledaña desde donde se tiene una vista espectacular de la Catedral. Luego visitamos el Palacio de Cristal en el Parque del Retiro y nos dirigimos a tomar un tren hacia Barcelona, que habíamos comprado meses antes con Renfe con salida a mediodía. El tren es una gran opción para movilizarse, este era de alta velocidad y duró cerca de 3 horas en llegar a Barcelona. En el tren venden snacks y sandwiches, que fue lo que almorzamos.
Barcelona es una ciudad mágica, con muchísimo que ver y conocer. En mi caso tuve que meter las atracciones que más me interesaban en prácticamente un día, pero valió completamente la pena. Al llegar a la tarde a Barcelona se puede aprovechar para hacer alguna de estas. En nuestro caso elegimos el tour de Camp Nou, pero nos topamos con que ese día había partido y no se podía hacer, por lo que tuvimos que reorganizar nuestro plan. Decidimos entonces caminar hasta la Barceloneta y sentarnos en la arena a tomarnos algo mientras caía el sol. Por la noche exploramos el Barrio Gótico y cenamos en uno de los restaurantes por ahí, para devolvernos a descansar.
Día 3: Barcelona
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| Pexels/Enrico Perini |
Al día siguiente nos levantamos bien temprano e hicimos: Casa Batlló, la Sagrada Familia (ambos con audioguía) almuerzo en 100 montaditos y el tour del Camp Nou por la tarde. De ahí partimos directo para el aeropuerto hacia Paris. Parece mucho para un solo día pero si se inicia temprano es totalmente posible. Nosotros incluso hicimos toda la primera parte caminando de punto a punto, para conocer la ciudad, y fue hasta después del almuerzo que tomamos el metro para el Camp Nou.
Día 4: Paris
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| Pexels/Viviana Ceballos |
Llegamos a medianoche a Paris, directos a nuestro hospedaje a descansar. Lo hicimos de esta forma para el día 4 poder aprovecharlo desde bien temprano ya en la ciudad y sin andar pensando en qué hacer con las maletas. Este fue el día más provechoso para conocer, ya que hicimos:
- Museo del Louvre
- Crepas para almorzar
- Caminar los Champs Elysees
- Subir al Arco del Triunfo
- Caminar hacia el Trocadero y admirar desde ahí la Torre Eiffel
- Paseo en Bote por el Sena
- Comprar un rosé y panadería francesa para hacer un picnic frente a la torre, en Champs de Mars, al atardecer.
- Ver la Torre Eiffel iluminarse de noche
- Ir a cenar a un bouillon tradicional francés (que mega recomiendo, Buillon Julien).
Aquí el secreto, como seguirán viendo a lo largo de esta ruta, es levantarse temprano para que rinda el día. En el Louvre por ejemplo estábamos ya listos para ingresar a las 9:00 am y destinamos unas 4 horas aproximadamente a ver el museo.
Día 5: Paris
En mi caso yo deseaba muchísimo conocer un parque de Disney, porque no había tenido la posibilidad y el trámite de mi visa estadounidense estaba lento. Así que elegimos conocer Disneyland Paris. Les voy a contar en otra entrada todo sobre este parque, cómo se llega, cómo es, cuáles atracciones hacer, pero para esta entrada lo que les puedo decir es que todo el día lo destinamos al parque. Si Disney no es algo que deseen hacer, estas son mis otras recomendaciones en Paris para visitar en este día:
- Opera Garnier
- Catacumbas de Paris
- Museo de Orsay
- Pantheón
- Saint Chapelle
- Show en el Moulin Rouge
Día 6: Paris
Este día los dividimos en dos, la primera mitad para conocer el Palacio de Versalles, que queda una hora a las afueras de la ciudad pero que vale totalmente la pena. Es precioso, increíblemente majestuoso y alberga muchísima historia. Se puede dedicar un día entero solo a recorrerlo y sus jardines, pero nosotros solo podíamos destinarle la mitad.
La otra mitad del día la usamos para recorrer Montmartre, uno de los barrios (sino es que el más) bonitos de todo Paris. Acá está la basílica Sacre Coeur, con sus siempre atractivas gárgolas y unas vistas impresionantes de la ciudad. Cerca de la basílica se encuentra la Place du Tertre, que es la plaza de los artistas. Un barrio en general super bohemio y bonito que no se pueden perder. Por acá vimos también el Moulin Rouge y el Muro de los Te amo, y se encuentran emblemas como la Maison Rosa y la cafetería de Amelié.
Nuestra última noche en Paris la finalizamos en Notre Dame, con un tour de Misterios y Leyendas que no podría recomendar más, fue definitivamente una de mis actividades favoritas de todo el viaje. Lo reservamos con Civitatis, les dejo el enlace
aquí para que le echen un ojo. Para cerrar con broche de oro, cenamos en Le Relais de l'Entrecote, un restaurante famoso en la ciudad por servir sólo una opción de comida: carne en la salsa más espectacular del mundo a base de mantequilla, con papas fritas (en otra entrada les cuento más sobre las comidas en Paris).
Día 7: Paris - Roma
El último día en Paris lo usamos para visitar el Barrio Latino, comprar unos macarons de Pierre Hermé y comerlos en los Jardines de Luxemburgo, donde se encuentra la famosa Fuente Médici. Almorzamos por ahí y nos dirigimos al aeropuerto para tomar nuestro vuelo hacia Roma.
Llegamos a Roma por la noche y yo tuve la ventaja de encontrarme con familia que reside ahí, por lo que cenamos con ellos en una pizzería cerca de su hogar.
Día 8: Roma
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| Pexels/Griffin Wooldridge |
Este día también fue muy provechoso en la ciudad, logramos recorrer la mayoría de lugares que queríamos conocer y todo andando, ya que la ciudad es muy caminable y con una buena ruta, se puede explorar fácilmente sus sitios más icónicos. Así la hicimos:
- Temprano por la mañana en el Coliseo Romano, con audioguía.
- Foro Romano y Palatino
- Circo Massimo
- Almuerzo en el MEJOR restaurante de todo el viaje, La Nuova Piazzeta
- Campidoglio (Altar de la Patria)
- Pantheón
- Piazza Navona
- Fontana di Trevi
- Trastevere para cenar
Día 9: Toscana
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| Pexels/David Kooijman |
Para mí no había viaje a Italia sin ir a la Toscana. Había soñado durante demasiado tiempo con sus campos dorados y cipreses verdes, y sabía que era un requisito para mi viaje. Hicimos un paseo corto de fin de semana en esta zona que hubiéramos podido aprovechar más si el clima de septiembre nos hubiese colaborado. Acá logramos recorrer pueblitos como Pienza, San Quirico d'Orcia y Montalcino hasta llegar a Siena, donde entre otras cosas, pudimos ver la plaza donde se realiza su ancestral Palio. Esa noche pasamos a dormir a Cetona.
Día 10: Toscana
Luego de desayunar en nuestro airbnb, nos fuimos a una cata de vinos en un viñedo en Montepulciano, que fue espectacular. Luego de esto pasamos a almorzar al centro de la ciudad y nos embarcamos de vuelta a Roma.
Día 11: Roma
El último día completo en Roma lo dedicamos a recorrer el Vaticano, especialmente su museo con la maravillosa Capilla Sixtina. Sin embargo, personalmente sentí más impresionante la Basílica de San Pietro, que por cierto es de entrada gratuita. Ahí se encuentra por ejemplo, la famosa escultura La Piedad de Miguel Ángel.
Por la tarde recorrimos Piazza España, Piazza del Poppolo y Villa Borghese, donde recibimos las últimas luces del día y nos despedimos de Roma.
Día 12: Regreso a Madrid
Este día lo pasamos volando de Roma a Madrid y de Madrid de regreso a casa, luego de un recorrido espectacular por todos esos sitios que alguna vez soñamos.
¿Qué les pareció la ruta de 12 días? Idealmente siempre es mejor ir más tiempo para conocer con mayor detenimiento cada una de estas impresionantes ciudades, sin embargo a veces en la realidad esto no es posible, por temas laborales o económicos. En mi opinión, hacer esta ruta de esta forma en 12 días nos permitió conocer los sitios más importantes e icónicos de cada ciudad, empaparnos un poquito de su cultura y ver realmente todo lo que deseábamos. ¿Tienen preguntas sobre este itinerario de viaje? Las pueden dejar por acá y con mucho gusto las estaré respondiendo.
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